La cofundadora de United Farm Workers tenía 96 años y dedicó más de seis décadas a defender a los campesinos, las mujeres y las comunidades vulnerables en Estados Unidos.
Dolores Huerta, una de las figuras más influyentes del movimiento laboral y de los derechos civiles en Estados Unidos, falleció este miércoles 28 de octubre a los 96 años, informó su familia.
Su muerte marca el final de una trayectoria de décadas dedicada a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas y promover la igualdad, especialmente entre las comunidades latinas.
Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, Huerta construyó su legado mediante la organización comunitaria, las protestas y las campañas en favor de mejores salarios, beneficios y condiciones laborales para los campesinos.
En 1962, fundó junto con César Chávez la organización que posteriormente se convertiría en United Farm Workers (UFW), uno de los sindicatos agrícolas más importantes del país. Desde esa plataforma, participó en movilizaciones y boicots que llevaron las demandas de los trabajadores del campo al escenario nacional.
El legado del «¡Sí, se puede!»
Una de sus contribuciones más reconocidas fue popularizar la consigna «¡Sí, se puede!», surgida durante una campaña de organización de trabajadores agrícolas en Arizona en 1972. Con el tiempo, la frase trascendió el movimiento sindical y se convirtió en un símbolo de resistencia, esperanza y participación comunitaria.
Huerta también se destacó por su defensa de los derechos de las mujeres y su impulso a la participación política de los latinos. Incluso durante sus últimos años continuó participando en actividades públicas y manifestaciones relacionadas con la justicia social.
A lo largo de su vida recibió importantes reconocimientos por su labor en favor de los derechos civiles y laborales, entre ellos la Medalla Presidencial de la Libertad.
Reacciones y reconocimiento a su trayectoria
Tras conocerse su fallecimiento, autoridades y figuras públicas comenzaron a rendir homenaje a su legado. El gobernador de California, Gavin Newsom, destacó su compromiso con la justicia y anunció que las banderas del estado ondearían a media asta en su honor.
La familia de Huerta expresó su profundo dolor por la pérdida y adelantó que dará a conocer los planes para honrar su vida y trayectoria.
Su historia permanece ligada a las luchas que transformaron el movimiento laboral estadounidense y abrieron camino para nuevas generaciones de activistas. Para millones de trabajadores y miembros de la comunidad latina, su legado representa la fuerza de la organización colectiva y la convicción de que es posible impulsar cambios sociales.



