Por Alexander Bonilla
Pekín, China. Los robots humanoides que participan en los Juegos Mundiales de Robots Humanoides 2026 están demostrando importantes avances en velocidad, fuerza y autonomía, aunque las competencias también han dejado en evidencia una dificultad inesperada: controlar sus movimientos y detenerse a tiempo.
Durante las pruebas de atletismo, algunas máquinas lograron acelerar y realizar saltos de longitud, pero continuaron desplazándose después de aterrizar porque no pudieron frenar con suficiente rapidez. El desafío también apareció en disciplinas como el kickboxing, donde la potencia de los golpes provocó desplazamientos, y en el fútbol, con choques entre robots durante las disputas por el balón.
En las pruebas de taichí, el problema fue diferente. Las posiciones que exigían mayor equilibrio terminaron provocando caídas o pérdida de estabilidad en algunos participantes.
El robot Tiangong consiguió imponerse en las dos finales de los 400 metros, con registros de 38,15 segundos entre los humanoides de mayor tamaño y 45,66 segundos entre los pequeños. En los 1.500 metros, Tianzhuo ganó con 2 minutos y 21,64 segundos, mientras Tianjiao alcanzó una marca de 7,97 metros en salto de longitud.
Del deporte a tareas cotidianas
La competencia no se limita a demostrar quién corre más rápido. Parte de las pruebas busca comprobar si estas máquinas pueden realizar actividades similares a las que encontrarían en un entorno laboral.
Los robots tuvieron que pesar pequeñas cantidades de polvo, construir estructuras con bloques y recoger objetos diminutos utilizando pinzas. También enfrentaron escenarios relacionados con restaurantes y emergencias.
En una de las pruebas, por ejemplo, deben recibir una orden verbal, manipular alimentos, calentarlos en un microondas, servir una bebida y entregar el pedido. En otra simulación deben actuar ante una emergencia dentro de una oficina, retirar obstáculos, abrir ventanas y colocar elementos de señalización.
La autonomía es uno de los factores más importantes. Las máquinas que realizan las tareas sin intervención humana reciben una puntuación superior frente a aquellas que son controladas de manera remota.
El desafío de llevar la inteligencia fuera del robot
Otro de los grandes experimentos de los Juegos de Pekín está relacionado con las comunicaciones. China Unicom y Huawei desplegaron una infraestructura 5G-A destinada a proporcionar conexiones de baja latencia para los robots.
La tecnología busca determinar hasta qué punto parte del procesamiento necesario para controlar a un humanoide puede realizarse fuera de la propia máquina y trasladarse a sistemas en la nube.
Esta posibilidad podría ayudar a reducir el consumo de energía y aliviar una de las limitaciones actuales de los robots: la duración de sus baterías. Sin embargo, mantener conexiones ultrarrápidas y estables en una ciudad completa tendría actualmente un costo elevado.
Los resultados de las competencias muestran así que el desarrollo de los humanoides ya no se concentra únicamente en conseguir que corran, salten o golpeen con mayor potencia. El siguiente paso es lograr que puedan desenvolverse con precisión, reaccionar ante situaciones cambiantes y, algo aparentemente sencillo pero técnicamente complejo, saber exactamente cuándo detenerse.



