Por Alexander Bonilla
Mientras miles de aficionados mexicanos celebran el paso de El Tri en la Copa Mundial de la FIFA 2026, una historia paralela ha comenzado a llamar la atención en las calles de Tijuana y en los estadios de Estados Unidos. Se trata del respaldo espontáneo que numerosos seguidores mexicanos han brindado a la selección de Irán, un equipo que llegó al torneo marcado por desafíos logísticos y tensiones políticas, pero que encontró una inesperada muestra de cariño al otro lado del mundo.
Todo comenzó cuando la selección iraní estableció su base de operaciones en Tijuana antes de disputar sus partidos mundialistas. A las afueras del hotel de concentración comenzaron a aparecer aficionados mexicanos con banderas, carteles y mensajes de bienvenida. Entre ellos estaba José Leyva, un trabajador de una pizzería de 28 años, quien esperó durante horas para conseguir un autógrafo del delantero Mehdi Taremi. “Me siento mal por ellos. La política no debería mezclarse con el deporte”, declaró el aficionado, reflejando un sentimiento compartido por muchos seguidores locales.
La solidaridad mexicana también sorprendió a los propios aficionados iraníes. Parsa Tafreshi, quien asistió al debut de Irán acompañado de su familia, aseguró que recibir apoyo de personas de otro país fue una experiencia emotiva. “El fútbol es acerca de las personas, de compartir culturas y convivir. La paz siempre es lo mejor”, expresó durante el torneo. Sus palabras resonaron entre quienes ven en el Mundial una oportunidad para tender puentes más allá de las fronteras.
Otra de las historias que destacó fue la de Eloy, un mexicano originario de Querétaro que acudió a respaldar a la selección asiática durante uno de sus encuentros. Vestido con la camiseta verde de México, explicó que su presencia era una muestra de hospitalidad. “Quiero que sepan que a los hermanos iraníes los acompañan los hermanos mexicanos. Somos neutrales al cien por ciento”, afirmó, en una declaración que rápidamente ganó atención en redes sociales.
La historia de Irán en el Mundial todavía se sigue escribiendo dentro de la cancha, pero fuera de ella ya ha dejado una de las postales más llamativas del torneo. En una época marcada por divisiones y conflictos internacionales, cientos de aficionados mexicanos han demostrado que el fútbol también puede convertirse en un lenguaje común capaz de unir a personas de culturas y continentes distintos.



