Alexander Bonilla
La historia volverá a escribir un nuevo capítulo cuando Argentina e Inglaterra se enfrenten por un boleto a la final del Mundial 2026. Más allá del presente de ambas selecciones, este duelo revive una de las rivalidades más intensas en la historia de las Copas del Mundo, marcada por dos enfrentamientos inolvidables en México 1986 y Francia 1998.
En México 1986, ambos equipos protagonizaron uno de los partidos más recordados de todos los tiempos. En los cuartos de final, Argentina se impuso 2-1 con una actuación legendaria de Diego Armando Maradona. En apenas cuatro minutos, el argentino anotó el polémico gol de la «Mano de Dios» y, poco después, firmó el considerado por muchos como el mejor gol en la historia de los Mundiales, tras recorrer más de medio campo dejando rivales en el camino. Gary Lineker descontó para Inglaterra, pero no evitó la eliminación de los europeos. Argentina terminaría levantando el título mundial.
Doce años después, en Francia 1998, la historia volvió a cruzarlos en los octavos de final. Fue un partido cargado de emociones que terminó 2-2 tras el tiempo extra. Gabriel Batistuta abrió el marcador de penal para Argentina, Alan Shearer respondió también desde los once pasos y el joven Michael Owen firmó un gol espectacular para adelantar a Inglaterra. Antes del descanso, Javier Zanetti igualó con una brillante jugada preparada. En la segunda mitad llegó uno de los momentos más recordados del encuentro: la expulsión de David Beckham tras una reacción sobre Diego Simeone. Con un hombre más, Argentina no logró romper el empate y la clasificación se decidió en los penales, donde los sudamericanos ganaron 4-3.
Ahora, casi tres décadas después de aquel último enfrentamiento mundialista, argentinos e ingleses vuelven a encontrarse con un lugar en la gran final en juego. La rivalidad, alimentada por capítulos históricos, promete un nuevo episodio que podría quedar grabado entre los grandes clásicos de la Copa del Mundo.
El historial mundialista favorece a Argentina, que ha eliminado a Inglaterra en sus dos últimos cruces en la Copa del Mundo. El desafío para los ingleses será romper esa tendencia; para la Albiceleste, mantener viva una tradición que ha convertido este enfrentamiento en uno de los más esperados del fútbol internacional.



