Lodi (California), 19 de octubre. — La región vinícola de Lodi, conocida por sus tradicionales viñas de Zinfandel y por ser una de las zonas productoras más emblemáticas de California, atraviesa una de las peores crisis de su historia. El aumento de los costos de producción, la caída del consumo de vino y la competencia de las importaciones han llevado a muchos viticultores a abandonar sus campos.
Según productores locales, en los últimos dos años se han eliminado miles de hectáreas de viñedos, casi una cuarta parte de la producción total de la zona. Cultivar un acre de uvas cuesta entre 3.000 y 4.500 dólares, mientras que su valor en el mercado rara vez supera los 3.000 dólares, lo que deja a muchos agricultores operando con pérdidas. Sin recursos para mantener o limpiar sus tierras, los viñedos abandonados se han vuelto cada vez más comunes en el paisaje de Lodi.
Stuart Spencer, director ejecutivo de la Comisión de Uvas para Vino de Lodi, explica que la producción estatal de uvas cayó a su nivel más bajo en dos décadas en 2024, con 2,9 millones de toneladas cosechadas. Este año se prevé una reducción adicional de 400.000 toneladas. “Las bodegas más grandes están importando vino a granel más barato, lo que pone en desventaja a los productores locales”, señaló, aludiendo a los incentivos fiscales que favorecen las importaciones y a los subsidios agrícolas europeos.
El descenso en la demanda también afecta al sector. Los estadounidenses consumen menos alcohol y el impacto de la inflación ha reducido las ventas de vino, después de tres décadas de crecimiento sostenido. Ante este panorama, varios agricultores estudian reconvertir sus tierras hacia cultivos más rentables, como las almendras, cuya producción es menos costosa y requiere menos mano de obra.
Aunque la diversificación parece una salida posible, los viticultores reconocen que el cambio podría alterar la economía local, dependiente del empleo agrícola asociado a las viñas. Para muchos, dejar el vino atrás no es una decisión fácil, pero la realidad económica los empuja a buscar alternativas para sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo y desigual.



