Por Alexander Bonilla Paz
La crisis de vivienda en California ha alcanzado de lleno a los campus universitarios. Ante el aumento de estudiantes que no pueden costear un alquiler, varias universidades del estado han puesto en marcha programas de “estacionamiento seguro”, una medida que permite a alumnos sin hogar dormir dentro de sus vehículos en zonas vigiladas del campus durante la noche.
La iniciativa, que comenzó de forma piloto en algunas instituciones públicas, se ha expandido en los últimos años debido al alza sostenida de los alquileres, la escasez de vivienda asequible y el incremento del costo de vida en ciudades universitarias. De acuerdo con organizaciones educativas y datos estatales, miles de estudiantes en California enfrentan inseguridad habitacional, una realidad que impacta directamente su rendimiento académico y su salud mental.
Los programas de estacionamiento seguro no solo ofrecen un espacio donde estacionar y dormir sin temor a multas o desalojos, sino que también incluyen baños, acceso a duchas, seguridad nocturna y conexión con servicios sociales, como asesoría financiera, alimentos de emergencia y apoyo psicológico. En algunos campus, los estudiantes también reciben ayuda para buscar vivienda permanente o acceder a subsidios.
Administradores universitarios señalan que esta no es una solución definitiva, sino una respuesta de emergencia a una problemática estructural. “Nuestro objetivo es que ningún estudiante tenga que elegir entre continuar sus estudios o tener un lugar seguro donde dormir”, han expresado autoridades académicas en declaraciones a medios locales.
Expertos en vivienda advierten que el fenómeno refleja una crisis más amplia que afecta no solo a estudiantes, sino también a trabajadores esenciales y familias de ingresos medios. Mientras tanto, organizaciones estudiantiles han pedido mayor inversión estatal y federal en vivienda asequible, así como apoyos directos para jóvenes universitarios en situación vulnerable.
Aunque dormir en un automóvil dista de ser una experiencia ideal, para muchos estudiantes estos programas representan la diferencia entre abandonar la universidad o seguir adelante con sus estudios. Las universidades, por su parte, reconocen que la educación superior difícilmente puede ser accesible si no se garantiza primero un mínimo de estabilidad habitacional.



