Por Alexander Bonilla Paz
El presidente Donald Trump volvió a poner sobre la mesa una propuesta económica que ha generado tanto expectativa como escepticismo: distribuir 2,000 dólares a cada estadounidense con los fondos recaudados por los aranceles a las importaciones. El anuncio, hecho a través de su plataforma Truth Social, llega en un momento político delicado para el mandatario, días después de que su partido sufriera reveses en elecciones locales y estatales.
Trump aseguró que el dinero provendría de los ingresos generados por sus tarifas impuestas a bienes extranjeros, las cuales —según su narrativa— han fortalecido la industria nacional y llenado las arcas del Estado. Sin embargo, las cifras oficiales muestran una realidad distinta: el monto recaudado no sería suficiente para financiar un pago masivo de esa magnitud.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro, los aranceles implementados durante el último año fiscal aportaron alrededor de 195,000 millones de dólares, menos del 4% de los ingresos federales totales. Para entregar 2,000 dólares a cada ciudadano estadounidense, el Gobierno necesitaría más de 600,000 millones, es decir, más del doble de lo que se ha obtenido hasta ahora.
“Las matemáticas simplemente no cuadran”, explicó Erica York, analista de la organización apartidista Tax Foundation. “Incluso si se recaudara todo lo que se promete, no sería suficiente para sostener una medida de esa escala sin endeudar aún más al país”.
El propio secretario del Tesoro, Scott Bessent, pareció sorprendido por la declaración del presidente. En una entrevista con ABC News, aclaró que no existe un plan concreto para enviar cheques a los ciudadanos y que, de implementarse algo, probablemente sería en forma de créditos fiscales.
Además del desafío financiero, Trump enfrenta obstáculos legales: sus aranceles a productos de múltiples países están siendo revisados por la Corte Suprema, que podría determinar si las medidas fueron adoptadas de manera constitucional. Un fallo adverso podría obligar al Gobierno a reembolsar dinero a las empresas afectadas, complicando aún más cualquier intento de repartir fondos.
Expertos advierten que los consumidores ya están pagando una parte significativa del costo de las tarifas, traducido en precios más altos de productos básicos. “Si el objetivo es aliviar el bolsillo de los estadounidenses, eliminar los aranceles tendría un impacto más real que prometer cheques que no pueden financiarse”, señaló York.
La promesa de “dividendos patrióticos” se suma a una larga lista de propuestas económicas que Trump ha lanzado sin detallar mecanismos concretos. Por ahora, el plan genera más dudas que esperanzas, especialmente en un contexto económico marcado por la inflación y la incertidumbre fiscal.


