Por Alexander Bonilla
El reciente accidente aéreo ocurrido el domingo 22 de marzo en el aeropuerto LaGuardia, en Nueva York —cuando un avión regional de Air Canada chocó con un camión de bomberos en la pista— dejó una fuerte impresión en miles de viajeros. La tragedia provocó la muerte de dos pilotos, heridas a decenas de pasajeros y daños severos en la parte frontal de la aeronave, generando imágenes impactantes que continúan circulando en redes sociales y medios de comunicación.
Ante este panorama, especialistas aseguran que es normal que muchas personas sientan miedo o inseguridad antes de abordar un avión, especialmente en un contexto donde también se reportan largas filas y caos en aeropuertos estadounidenses. Para la Dra. Andrea Zorbas, psicóloga y directora ejecutiva de Therapy Now SF, el temor a volar es un sentimiento común y comprensible, pero recalca que, en términos estadísticos, volar sigue siendo uno de los medios de transporte más seguros.
De acuerdo con datos citados por la Clínica Cleveland, más de 25 millones de adultos en Estados Unidos padecen miedo a volar, ya sea durante el despegue, el aterrizaje o por turbulencias inesperadas. Zorbas explica que aunque las cifras pueden tranquilizar a algunas personas, la ansiedad no siempre desaparece solo con información. “Reasegurar a la gente funciona solo hasta cierto punto”, señaló.
En plataformas como TikTok, numerosos pilotos han intentado aliviar ese temor explicando la aerodinámica y la turbulencia con ejemplos sencillos, como compararla con un automóvil pasando por una carretera llena de baches. Sin embargo, expertos advierten que, aunque estos contenidos buscan informar, también pueden intensificar la preocupación en algunas personas, especialmente cuando el recuerdo de un accidente reciente sigue presente.
Especialistas recomiendan que quienes sienten ansiedad al viajar se permitan reconocer el miedo sin vergüenza, respiren con calma antes del vuelo y busquen estrategias prácticas para manejar el estrés. Para muchos pasajeros, el simple hecho de saber que su reacción es normal puede ser el primer paso para recuperar la tranquilidad y volver a volar con confianza.


