San Francisco prepara una ofensiva tecnológica para multar a conductores que invaden los carriles rojos de autobuses

Por Alexander Bonilla Paz

La ciudad de San Francisco podría intensificar muy pronto la vigilancia sobre los conductores que manejan o estacionan en los carriles rojos exclusivos para autobuses, conocidos como red carpet lanes. La Agencia Municipal de Transporte (SFMTA) abrió esta semana la puerta a un proyecto que ampliaría drásticamente el uso de cámaras para detectar infracciones en tiempo real.

Actualmente, solo dos agentes están asignados a revisar las imágenes captadas por las cámaras instaladas en los autobuses, un sistema que permite identificar a vehículos que circulan o se detienen indebidamente en estos carriles. Según datos de la agencia, se emiten alrededor de 20 multas al día, una cifra que podría multiplicarse por cinco si se aprueba la actualización tecnológica.

Un proyecto millonario en tiempos de crisis financiera

La propuesta contempla un sistema más robusto y automatizado, con un costo estimado de 15 millones de dólares. Aunque algunos miembros de la junta cuestionaron la inversión en medio del déficit financiero que enfrenta la SFMTA, la directora de transporte, Julie Kirschbaum, afirmó que el sistema “se pagará solo” gracias al incremento esperado en multas.

“El proyecto no reduciría recursos operativos ni de capital. Su propio funcionamiento generaría los fondos necesarios”, señaló Kirschbaum durante la reunión del martes.

Multas pequeñas, impacto grande

Bajo la ley estatal, estacionarse en un carril rojo tiene una multa máxima de 108 dólares, un monto que podría convertirse en una fuente significativa de ingresos si se multiplican los casos documentados por las cámaras.

El objetivo principal, según voceros de la SFMTA, no es recaudar dinero, sino mejorar la eficiencia del transporte público, reduciendo los retrasos causados por autos que bloquean las rutas de autobuses.

Un contrato previsto para 2026

Tras la votación del directorio, la SFMTA quedó autorizada a buscar propuestas de empresas tecnológicas que puedan implementar el nuevo sistema. Si el proceso avanza sin contratiempos, el contrato sería adjudicado en abril de 2026.

La agencia espera que la medida envíe un mensaje claro a los conductores: los carriles rojos son para los autobuses, y su invasión tendrá consecuencias más visibles y más rápidas.

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