Por Alexander Bonilla Paz
MILL VALLEY — En un esfuerzo por rescatar a una de las especies más emblemáticas y amenazadas de California, el Monumento Nacional Muir Woods inició una intervención ambiental que rompe con décadas de manejo tradicional: devolver la complejidad natural a sus arroyos.
Durante años, el cauce del Redwood Creek fue mantenido prácticamente despejado de ramas y troncos para ofrecer un entorno más “ordenado” a los visitantes. Sin embargo, científicos y conservacionistas coinciden ahora en que esa limpieza excesiva ha afectado a los salmones coho, que dependen de estructuras de madera para esconderse, reproducirse y resistir las crecientes tormentas invernales.
La organización SPAWN, liderada por el activista Todd Steiner, concluyó recientemente junto al Servicio de Parques Nacionales un proyecto que reconstruye refugios naturales a lo largo de un tramo del arroyo. Para ello, equipos de voluntarios recolectaron a mano grandes piezas de madera y las entrelazaron para formar 21 puntos estratégicos donde los peces puedan resguardarse.
Steiner explicó que estos montículos, sostenidos por postes camuflados con barro, buscan crear microhábitats vitales para los coho jóvenes, que pasan más de un año en aguas dulces antes de desplazarse hacia el océano. “No queremos estructuras artificiales, sino que el arroyo recupere lo que perdió con el tiempo”, afirmó.
La población de salmones coho en Redwood Creek ha disminuido drásticamente: de miles de ejemplares históricos a apenas unas decenas la temporada pasada. Las autoridades han intentado recuperar la especie liberando peces criados en criaderos, pero ahora apuestan por combinar esos esfuerzos con la restauración del entorno que necesitan para sobrevivir.
La iniciativa —financiada con una donación privada de 100 mil dólares— se suma a proyectos similares en la región, incluidos los recientes trabajos en la cuenca del río Lagunitas. Especialistas esperan que las nuevas “esquinas de refugio” naturales resistan varios años y ayuden a estabilizar una especie que, pese a su fragilidad, sigue siendo símbolo de la resiliencia ecológica del norte de California.



