Por Alexander Bonilla
En el cierre de su etapa como gobernador, Gavin Newsom utilizó su último Mensaje del Estado para proyectar a California como un referente nacional y, al mismo tiempo, responder con dureza a quienes critican el rumbo del estado. En un contexto de tensión política con Washington, el mandatario demócrata contrastó la agenda californiana con la del gobierno federal encabezado por el presidente republicano Donald Trump, al que acusó de generar inestabilidad y confrontación.
Con la mirada puesta en su legado y en un eventual salto a la escena presidencial en 2028, Newsom subrayó avances en áreas clave como la seguridad pública, la atención a la crisis de personas sin hogar y el control de los costos de salud. Entre los anuncios destacados, aseguró que la falta de vivienda sin refugio se redujo el último año y defendió mayores controles a grandes inversionistas inmobiliarios, a quienes responsabilizó de presionar el mercado de rentas y dificultar el acceso a la vivienda.
El gobernador también aprovechó el discurso para remarcar una caída histórica en las tasas de homicidios en ciudades como Oakland y San Francisco, atribuyéndola a inversiones estatales en fuerzas del orden y a operativos coordinados para combatir delitos contra la propiedad. En paralelo, defendió las políticas climáticas y energéticas del estado, aun frente a los choques con la Casa Blanca por decisiones como la prohibición futura de vehículos a gasolina.
La memoria reciente de los incendios devastadores en el sur de California estuvo presente en el mensaje. Newsom insistió en la necesidad de acelerar la reconstrucción y reclamó apoyo federal para las comunidades afectadas, recordando que solicitó miles de millones de dólares en ayuda que aún no han sido aprobados. El tema se convirtió en otro punto de fricción con la administración Trump.
Este mensaje marcó también un regreso simbólico: fue la primera vez en años que Newsom habló en persona ante los legisladores, tras optar por formatos alternativos debido a su dislexia. Con el límite constitucional que le impide buscar un tercer mandato y la presentación del nuevo presupuesto estatal a la vuelta de la esquina, el gobernador dejó claro que su despedida del Capitolio no será silenciosa, sino una reafirmación del rumbo que, a su juicio, define a California frente al resto del país.



