Santiago de Chile, 19 de octubre. — Marruecos escribió este domingo una de las páginas más brillantes de su historia futbolística al consagrarse campeón del Mundial Sub-20 disputado en Chile. Con un doblete de Yassir Zabiri, la selección africana venció 2-0 a Argentina en el Estadio Nacional de Santiago y levantó por primera vez un trofeo de la FIFA en esta categoría.
La victoria de los “Leones del Atlas” amplió a trece la lista de países que han ganado el torneo juvenil, convirtiendo a Marruecos en la segunda nación africana en lograrlo, después de Ghana en 2009. El equipo mostró una madurez táctica notable y una determinación que le permitió dominar con autoridad en cada fase, dejando atrás a potencias como España y Brasil, y culminando su campaña con una actuación impecable ante la Albiceleste.
Para Argentina, el desenlace fue amargo. A pesar de llegar invicta a la final y mostrar un fútbol sólido durante el certamen, el conjunto dirigido por Diego Placente no pudo alcanzar su séptima corona, una meta que el país sudamericano persigue desde el título obtenido en Canadá 2007. La derrota supuso un golpe duro para una generación que prometía devolver la gloria al fútbol juvenil argentino.
El éxito marroquí es reflejo del desarrollo sostenido que vive el fútbol del país norteafricano, que ya había sorprendido al mundo con el cuarto puesto de su selección mayor en Catar 2022. Su triunfo en Chile confirma que el progreso no es casualidad, sino el resultado de una apuesta clara por la formación, el trabajo táctico y la confianza en el talento local.
Chile, anfitrión del torneo, también se llevó elogios. Con una asistencia promedio superior a los 260 mil aficionados durante la primera fase, el país demostró su pasión por el fútbol y su capacidad organizativa. Aunque la selección local quedó fuera en octavos de final, el entusiasmo en las gradas acompañó hasta el último minuto de un certamen que coronó a un nuevo e inesperado rey del mundo juvenil.



