Washington / Tegucigalpa, 19 de mayo. — Un grupo de 18 hondureños llegará este lunes a Tegucigalpa tras acogerse al programa de autodeportación “CBP One Home”, impulsado por la administración de Donald Trump. Esta alternativa, presentada como una “salida digna” para migrantes indocumentados, está generando inquietud entre comunidades latinas en Estados Unidos, especialmente entre los hondureños que enfrentan crecientes obstáculos para regularizar su situación migratoria.
El programa, que busca reducir los gastos del gobierno estadounidense en deportaciones hasta en un 70%, permite a migrantes regresar voluntariamente a sus países sin ser detenidos ni enfrentar procesos judiciales. Según Antonio García, subsecretario de Asuntos Consulares de Honduras, esta modalidad también evita la estigmatización de los retornados, aunque muchos activistas temen que esta opción esté siendo tomada bajo presión o por miedo a represalias.
Para algunos analistas, como Lester Ramírez, de la ONG Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), esta cooperación entre Honduras y la Casa Blanca podría tener motivaciones políticas. “El gobierno hondureño quiere mantener una relación fluida con Estados Unidos y evitar interferencias en sus elecciones generales de 2025”, declaró. Incluso afirmó que Honduras ha aceptado que migrantes venezolanos deportados por EE.UU. hagan escala en su territorio.
Mientras tanto, en ciudades como Houston, Miami y Los Ángeles —con importantes comunidades hondureñas— la noticia ha generado una mezcla de desconcierto y resignación. Muchos migrantes temen que esta práctica se vuelva más común, y que los gobiernos centroamericanos sigan colaborando con las autoridades migratorias estadounidenses sin ofrecer garantías claras para quienes regresan.
Con las elecciones presidenciales hondureñas en el horizonte, el manejo de la migración podría convertirse en un tema central tanto dentro como fuera del país. Para los hondureños en EE.UU., este tipo de programas pone en evidencia una dura realidad: cada vez es más difícil construir un futuro lejos de casa, incluso cuando se intenta hacerlo por los caminos más seguros y legales.



