Por Alexander Bonilla Paz
San Francisco continúa intensificando su respuesta frente a la crisis de drogas que se vive en algunos de sus barrios más vulnerables. Mientras las autoridades locales reportan más de 70 arrestos recientes e incautaciones significativas de narcóticos, organizaciones comunitarias insisten en que las estrategias deben ir más allá de las detenciones y contemplar el acceso a tratamiento, vivienda y empleo.
Durante la última semana, la Policía de San Francisco desplegó operativos en los vecindarios de Tenderloin, South of Market y Mission, zonas donde la presencia de drogas y violencia se ha vuelto cotidiana. Los agentes, en coordinación con otras agencias estatales y federales, recuperaron cerca de 10 libras de sustancias como fentanilo, heroína y metanfetamina, además de armas de fuego.
Sin embargo, residentes y colectivos locales advierten que los operativos policiales, aunque necesarios para reducir la violencia, no atacan la raíz del problema: la falta de acceso a salud mental, programas de rehabilitación y viviendas asequibles.
“Las detenciones alivian la situación por unas horas o días, pero las personas vuelven a las calles sin apoyo médico ni estabilidad”, dijo una trabajadora comunitaria del Tenderloin que solicitó anonimato para seguridad. “Necesitamos tratamientos gratuitos, centros de consumo supervisado y oportunidades laborales para quienes están tratando de salir adelante”.
Mientras el gobierno municipal asegura que los esfuerzos continuarán, especialistas en salud pública señalan que la criminalización por sí sola no resolverá una emergencia que también es social y médica.
La ciudad enfrenta ahora un desafío complejo: cómo equilibrar seguridad pública y compasión en un contexto donde el fentanilo continúa cobrando vidas.



