Por Alexander Bonilla Paz
La ceremonia de apertura del sorteo del Mundial 2026 quedó marcada este jueves por un gesto inesperado: la FIFA otorgó por primera vez su recién creado FIFA Peace Prize al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El reconocimiento fue anunciado al inicio del evento en el Centro Kennedy de Washington, donde Gianni Infantino destacó la misión del galardón: honrar a quienes, según la organización, han contribuido de forma “extraordinaria” a la paz y la unidad global.
El premio, presentado como parte de la nueva campaña “El fútbol une al mundo”, generó de inmediato atención internacional. Trump recibió el trofeo entre aplausos del auditorio y agradeció a la FIFA por “reconocer los esfuerzos de Estados Unidos para unir a las naciones a través del deporte”. La presencia del mandatario dominó la primera parte del programa, desplazando momentáneamente la expectativa por el sorteo oficial.
Sin embargo, la decisión también provocó controversia. Varios analistas cuestionaron la falta de transparencia sobre los criterios utilizados para seleccionar al galardonado, señalando además la relación cercana entre Infantino y Trump. Medios europeos y latinoamericanos destacaron que la FIFA no presentó un jurado independiente ni explicó cómo se evaluaron las supuestas acciones a favor de la paz.
La polémica aumentó luego de que reportes periodísticos revelaran el rol de asesores externos vinculados a gobiernos cuestionados en la elaboración del premio, lo que alimentó dudas sobre la motivación política detrás del reconocimiento. Pese a ello, la FIFA defendió su decisión, asegurando que el objetivo del galardón es reforzar el papel del fútbol como instrumento global de unidad.
La entrega del premio se convirtió así en el momento más comentado de la jornada, eclipsando temporalmente el inicio oficial del sorteo del Mundial 2026. Mientras continúan las reacciones, el anuncio ya se perfila como uno de los episodios más llamativos en la antesala de la próxima Copa del Mundo.



