Por Redacción ByV
Una operación coordinada entre agencias federales y fuerzas del orden locales derivó en la detención de doce presuntos miembros y colaboradores de la pandilla 18th Street Gang, acusados de operar una red criminal vinculada a narcotráfico, extorsión y asesinato en la zona de MacArthur Park, en Los Angeles.
De acuerdo con la U.S. Attorney’s Office for the Central District of California, los arrestos se realizaron tras una investigación que reveló cómo la organización utilizaba el parque y sus alrededores como un mercado abierto para la venta de drogas. Según las autoridades, algunos integrantes operaban desde tiendas de campaña para mezclarse con la población sin hogar y así evitar ser detectados por la policía.
Durante los operativos, agentes de varias agencias incautaron más de 175 libras de metanfetamina y fentanilo. Solo en la jornada de arrestos se confiscaron aproximadamente 80,000 dólares en efectivo, además de 10 libras de fentanilo, cinco libras de metanfetamina y seis armas de fuego.
Los fiscales federales presentaron siete acusaciones formales emitidas por un gran jurado contra miembros y asociados de la pandilla. Entre los cargos figuran conspiración para crimen organizado, extorsión y tráfico de drogas. Dos de los acusados también enfrentan cargos por homicidio relacionado con actividades delictivas de la organización.
Según la acusación, la pandilla mantenía control sobre actividades ilícitas en distintos sectores de Los Ángeles, incluyendo áreas cercanas a MacArthur Park y partes del distrito conocido como Skid Row. Las autoridades aseguran que el grupo imponía “impuestos” a vendedores de droga que operaban en el territorio bajo su control y utilizaba amenazas o violencia contra quienes se negaban a pagar.
Los investigadores también sostienen que la estructura del grupo estaba vinculada a la organización criminal carcelaria Mexican Mafia, cuyo liderazgo habría influido en las decisiones y operaciones del grupo desde prisión.
En total, seis sospechosos adicionales continúan prófugos. Las autoridades creen que al menos uno se encuentra en México y otro en Guatemala.
Funcionarios federales señalaron que la investigación fue resultado de un esfuerzo conjunto entre el Federal Bureau of Investigation, la Drug Enforcement Administration, Homeland Security Investigations, el Internal Revenue Service Criminal Investigation y el Los Angeles Police Department.
Las autoridades recordaron que una acusación formal contiene alegaciones y que todos los acusados se presumen inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad en un tribunal.



