Por Alexander Bonilla
San Francisco, California.
El apagón masivo que dejó a oscuras a amplias zonas de San Francisco a finales de diciembre sigue generando consecuencias, ahora en el terreno político y regulatorio. Autoridades estatales y municipales han abierto investigaciones para esclarecer el comportamiento de los vehículos autónomos de Waymo, luego de que varias de sus unidades quedaran detenidas en cruces clave de la ciudad durante la emergencia.
De acuerdo con reguladores de California, los automóviles sin conductor habrían quedado inmovilizados en intersecciones justo cuando servicios de emergencia intentaban desplazarse por la ciudad, lo que generó preocupación por la seguridad pública y la capacidad de respuesta ante situaciones críticas.
Durante una audiencia reciente de la Comisión de Servicios Públicos de California (CPUC), Waymo evitó precisar cuántos de sus vehículos resultaron afectados aquella noche. La empresa argumentó que ese dato forma parte de información confidencial, una postura que provocó críticas entre funcionarios estatales y defensores del interés público.
El tema también llegará al ámbito local. Supervisores de San Francisco anunciaron que convocarán su propia audiencia para exigir explicaciones sobre por qué los sistemas de los vehículos fallaron durante el apagón y qué medidas se implementarán para evitar que un escenario similar se repita.
El incidente ha reabierto el debate sobre el despliegue de tecnologías autónomas en entornos urbanos densos, especialmente cuando estas dependen de infraestructura eléctrica y de comunicaciones para operar con normalidad. Aunque Waymo reanudó su servicio días después del apagón, persisten dudas sobre la fiabilidad del sistema ante contingencias mayores.
Mientras las investigaciones avanzan, reguladores buscan determinar si las fallas representan un riesgo sistémico y si serán necesarias nuevas reglas para garantizar que la innovación tecnológica no interfiera con la seguridad y movilidad de la ciudad en momentos críticos.



