Por Alexander Bonilla
San Salvador. — El Salvador marcó un hito en su relación económica con Estados Unidos al convertirse en el primer país del Hemisferio Occidental en concretar un acuerdo bilateral que elimina por completo los aranceles entre ambas naciones.
La medida coloca a los productos salvadoreños en una posición privilegiada dentro del mercado estadounidense, al ingresar con tasa cero, lo que representa un impulso directo para sectores clave como manufactura, agricultura y textiles.
Autoridades económicas destacaron que este avance fortalece la competitividad de las exportaciones nacionales y crea un entorno más atractivo para inversionistas extranjeros, quienes ahora cuentan con mayores incentivos para instalar operaciones en el país.
El acuerdo también se perfila como un catalizador para la generación de empleo y el crecimiento productivo, al facilitar el acceso a uno de los mercados más grandes del mundo sin costos adicionales por impuestos aduaneros.
Analistas señalan que esta ventaja comercial coloca a El Salvador por delante de otros países de la región, consolidándolo como un punto estratégico para empresas que buscan expandirse en América.
Con este paso, el país centroamericano apuesta por acelerar su integración a la economía global y fortalecer su papel como socio comercial clave de Estados Unidos.



