Por Alexander Bonilla
Para millones de inmigrantes que llegan a Estados Unidos, adquirir una vivienda representa uno de los objetivos más importantes en su proceso de establecerse en el país. Sin embargo, alcanzar esa meta suele requerir varios años de esfuerzo, ahorro y estabilidad económica antes de poder firmar una hipoteca.
Diversos estudios muestran que la posibilidad de comprar una casa aumenta con el tiempo que una persona ha vivido en Estados Unidos. Durante los primeros años tras su llegada, muchos inmigrantes enfrentan obstáculos financieros que dificultan acceder al mercado inmobiliario, entre ellos la falta de historial crediticio, ingresos todavía inestables y la necesidad de adaptarse a un nuevo sistema económico.
Un análisis del Pew Research Center indica que menos de una cuarta parte de los inmigrantes que llevan menos de cinco años en el país logran convertirse en propietarios de vivienda. En esta etapa inicial, la mayoría se enfoca en estabilizar su situación laboral y comenzar a construir un historial financiero que les permita acceder a préstamos en el futuro.
La situación cambia gradualmente con el paso de los años. Entre quienes han vivido entre seis y diez años en Estados Unidos, la proporción de propietarios de vivienda aumenta de manera significativa. Esto ocurre porque muchas familias logran mejorar su crédito, aumentar sus ingresos y reunir el dinero necesario para el pago inicial de una casa.Con el tiempo, la diferencia entre inmigrantes y ciudadanos nacidos en Estados Unidos tiende a reducirse.
De acuerdo con el mismo estudio, cerca de dos tercios de los inmigrantes que han vivido más de dos décadas en el país ya poseen una vivienda, una cifra que se acerca a la tasa general de propiedad entre la población estadounidense.
Uno de los mayores desafíos para quienes buscan comprar su primera casa es reunir el dinero para el down payment, es decir, el pago inicial que exigen los bancos para otorgar una hipoteca. La National Association of Realtors señala que este monto suele oscilar entre el 3% y el 20% del valor de la vivienda, dependiendo del tipo de préstamo.
Además del ahorro, el historial crediticio juega un papel fundamental. Muchas personas que llegan al país no cuentan con antecedentes financieros en el sistema estadounidense, por lo que deben comenzar desde cero construyendo crédito mediante tarjetas, préstamos pequeños y el pago puntual de sus facturas.
Expertos recomiendan a los inmigrantes interesados en comprar vivienda enfocarse en mejorar su puntaje crediticio, reducir deudas y mantener estabilidad laboral. También aconsejan investigar programas de apoyo para compradores primerizos que existen en distintos estados y que pueden facilitar el acceso a una hipoteca.
Aunque el proceso puede tomar una década o más, para muchas familias inmigrantes la compra de una casa representa mucho más que una inversión. Se trata de un símbolo de estabilidad, arraigo y progreso después de años de trabajo y sacrificio en un nuevo país.



