Por Alexander Bonilla Paz
A pocas horas del próximo sorteo de Powerball, la emoción vuelve a tomar fuerza en todo el país, con un premio que se aproxima al billón de dólares y que ha desatado conversaciones sobre lo que realmente significa “volverse millonario” de un día para otro.
El acumulado de esta semana ha alcanzado los $930 millones, colocándose entre los premios más altos en la historia del juego. Pero detrás del enorme número publicitado, expertos financieros recuerdan que la cantidad que un ganador recibiría no es tan impresionante una vez que se aplican impuestos y retenciones obligatorias.
Mientras el premio total se calcula en función de pagos anuales por 30 años, la mayoría de los jugadores opta por el pago en efectivo inmediato. En este caso, el monto base sería de $429 millones, cifra que se reduce de forma notable tras los impuestos federales, que incluyen una retención automática del 24% y un ajuste posterior que eleva la carga tributaria al 37%. Al final del proceso, el ganador podría quedarse con alrededor de $283 millones, según estimaciones de especialistas.
Además, residentes de varios estados deben considerar impuestos adicionales, aunque algunos —como California, Florida o Texas— no cobran impuestos estatales a premios de lotería, lo que incrementa el atractivo de comprar boletos allí.
Asesores fiscales recomiendan que cualquier ganador busque apoyo profesional inmediato para evitar errores financieros, especialmente en casos donde el premio se comparte entre varias personas o se reclama a través de un grupo de trabajo. Una mala planificación puede convertir un golpe de suerte en un largo problema legal o económico.
Por ahora, la atención se centra en la expectativa: ¿saldrá finalmente un ganador o el premio seguirá creciendo hasta alcanzar cifras históricas?



