Por Alexander Bonilla
Un grupo de legisladores demócratas solicitó a la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) que examine el proyecto de telefonía móvil impulsado por los hijos mayores del presidente Donald Trump, ante dudas sobre la veracidad de su publicidad y el cumplimiento de las normas de protección al consumidor.
La petición se centra en el teléfono “T1”, presentado a mediados de 2025 como parte de la iniciativa Trump Mobile. El dispositivo fue promocionado inicialmente como un producto fabricado en Estados Unidos y ofrecido al público mediante un sistema de preventa que exigía depósitos de 100 dólares. Sin embargo, meses después del anuncio, el teléfono aún no ha sido entregado a los clientes que realizaron el pago anticipado.
Los legisladores piden a la FTC que determine si la estrategia de mercadeo pudo inducir a error a los consumidores, tanto por los plazos de entrega incumplidos como por el uso de expresiones asociadas al origen del producto. En particular, señalan que la referencia a un teléfono “hecho en EE. UU.” fue retirada posteriormente del sitio web oficial y sustituida por descripciones más ambiguas sobre su diseño.
En su comunicación al organismo regulador, los congresistas subrayan que el caso representa una prueba relevante para la independencia de la FTC y su papel como entidad encargada de prevenir prácticas comerciales engañosas.
También solicitan aclarar si existen investigaciones abiertas o contactos previos entre la agencia y las empresas vinculadas al proyecto.
Trump Mobile ha atribuido los retrasos a procesos técnicos y de certificación, y actualmente sitúa el posible envío del dispositivo para el primer trimestre de 2026. No obstante, ni la empresa ni la Organización Trump han emitido comentarios oficiales sobre las solicitudes de investigación ni sobre el estado definitivo de la producción del teléfono.
La controversia se suma a un creciente escrutinio político y público sobre iniciativas comerciales asociadas a figuras de alto perfil, especialmente cuando involucran preventas, promesas de fabricación nacional y el uso de símbolos patrióticos como parte de su estrategia de promoción.



