Washington D.C. / San José. — El destino del salvadoreño Kilmar Ábrego García, bajo orden de deportación en Estados Unidos, generó este fin de semana una inesperada disputa diplomática luego de que Liberia confirmara que lo recibirá “temporalmente y por razones humanitarias”, mientras su defensa insiste en que Costa Rica ha ofrecido recibirlo como refugiado.
El anuncio fue hecho público por la Presidencia de Liberia, que explicó que su decisión responde a un pedido formal del gobierno estadounidense. “Se trata de una medida de carácter estrictamente humanitario y temporal”, indicó el comunicado oficial difundido en redes sociales, en el que el país africano garantizó que Ábrego no será trasladado a ningún otro lugar donde pueda enfrentar persecución o tortura.
Un migrante sin conexión con África
Ábrego, quien ha vivido por más de una década en Estados Unidos y está casado con una ciudadana estadounidense, enfrenta acusaciones del gobierno norteamericano que lo vinculan a la pandilla MS-13, algo que él niega. En agosto fue detenido nuevamente por agentes del ICE en Baltimore, tras un largo proceso judicial en el que su deportación ya había sido suspendida en dos ocasiones.
Su abogado, Simón Sandoval-Moshenberg, calificó la decisión del gobierno de “castigo deliberado”. “Enviar a un salvadoreño a Liberia, un país con el que no tiene la más mínima conexión, es una crueldad. Costa Rica ya expresó su disposición a aceptarlo como refugiado, pero Washington opta por un camino más doloroso”, afirmó en un comunicado.
Un caso símbolo del endurecimiento migratorio
El expediente de Ábrego se ha convertido en emblema de los cuestionamientos a la política migratoria del presidente Donald Trump, que busca ampliar la lista de países receptores de deportados, incluso sin vínculos familiares o culturales con los migrantes expulsados.
En marzo pasado, Ábrego fue erróneamente deportado a El Salvador y luego retornado a Estados Unidos tras comprobarse que su orden de expulsión había sido impugnada. Desde entonces, su situación ha sido utilizada por activistas como ejemplo de las inconsistencias en los procesos de deportación acelerada.
Costa Rica pide una salida “respetuosa y humanitaria”
Fuentes diplomáticas en San José confirmaron que Costa Rica notificó a Washington su disposición de acoger al salvadoreño bajo estatus de refugiado, aunque no se ha recibido respuesta formal del Departamento de Estado. El país centroamericano, reconocido por su política de asilo, sostiene que el caso “amerita un tratamiento conforme a las normas internacionales de protección”.
De concretarse el traslado, Ábrego podría ser enviado a Liberia antes del 31 de octubre, según documentos judiciales presentados ante un tribunal federal. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos piden que se revise su expediente y que se priorice su reunificación con su familia en Maryland.



