El “punto ciego” en ciberseguridad: empresas en El Salvador refuerzan defensas con pruebas de ataque controladas

Por Alexander Bonilla

El Salvador, mayo de 2026. Aunque cada vez más compañías en América Latina invierten en plataformas avanzadas de ciberseguridad, especialistas advierten que un problema aparentemente simple puede convertirse en la puerta de entrada para ataques devastadores: una mala configuración que no genera alertas y puede permanecer oculta durante meses.

Expertos de SISAP alertaron que este tipo de fallas silenciosas se ha vuelto una de las vulnerabilidades más frecuentes en organizaciones que, incluso contando con licencias vigentes y herramientas robustas, creen estar protegidas. Según la firma, el riesgo no siempre está en la tecnología adquirida, sino en cómo se implementa y se administra dentro del entorno corporativo.

Para demostrarlo, un equipo de ciberseguridad ejecutó una simulación controlada de ataque, autorizada por la alta dirección de una empresa de la región. La evaluación se realizó bajo un esquema realista: el personal técnico sabía que sería auditado, pero desconocía el momento y la metodología. El objetivo no era “reaccionar” ante un incidente, sino replicar el comportamiento de un atacante real y medir qué tan vulnerable era la infraestructura.

De acuerdo con Estuardo Alegría, Gerente de Servicios Profesionales de SISAP, un error mínimo puede desencadenar consecuencias extremas. “Un solo fallo de configuración puede ser capaz de obligar a una empresa a apagarlo todo y comenzar desde cero”, señaló, explicando que estas fallas suelen ser imperceptibles porque no generan ruido ni disparan alarmas.

El ejercicio se basó en técnicas de ethical hacking mediante un equipo de red team, especialistas que simulan amenazas reales para detectar brechas antes de que sean explotadas. En este caso, SISAP concluyó que el acceso se logró no por fallas del producto de seguridad, sino por una implementación incorrecta. “La empresa sí tenía un sistema de seguridad implementado, pero estaba mal configurado”, explicó Darlin Danilo Duarte, pentester senior de la firma.

El reporte Data Breach Investigations Report 2025 (DBIR) respalda esta tendencia: alrededor del 60% de las brechas están relacionadas con el factor humano, incluyendo errores operativos y configuraciones inadecuadas. Para SISAP, esto refuerza la idea de que la ciberseguridad ya no puede verse como una compra tecnológica, sino como un proceso continuo que debe incluir pruebas constantes, monitoreo y validación interna.

Especialistas advierten que cuando un ataque logra avanzar sin ser detectado, las consecuencias van más allá del daño técnico: interrupciones operativas, pérdidas financieras, crisis reputacional y decisiones críticas bajo presión. “Cuando el cerebro digital de una empresa es comprometido, no solo se pone en riesgo la tecnología, se pone en juego la continuidad del negocio”, concluyó Duarte.

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