Celebridades alzan la voz para pedir el cierre de un centro de detención de niños migrantes en Texas

Por Redacción ByV

Una nueva ola de indignación pública ha puesto nuevamente bajo la lupa la política migratoria de Estados Unidos. Esta vez, un grupo de celebridades encabezado por Madonna, Javier Bardem, Pedro Pascal y Jane Fonda se unió para exigir el cierre del Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, en Texas, donde permanecen detenidos niños migrantes junto a sus familias.

La exigencia fue plasmada en una petición publicada en Change.org, la cual ya supera las 10,000 firmas verificadas. En el documento, los firmantes advierten que ningún menor debería vivir tras rejas por una situación migratoria y denuncian que el centro, operado por la empresa privada CoreCivic, mantiene condiciones que consideran indignas y dañinas para los niños.

En la carta, los artistas describen que los menores detenidos pueden enfrentar traumas emocionales, abandono y afectaciones que podrían dejar huellas permanentes. “Ningún niño debería estar encerrado en un centro de detención de inmigrantes”, señalan, sumándose a un debate que ha crecido en las últimas semanas debido al endurecimiento de las medidas migratorias impulsadas durante el gobierno de Donald Trump.

La iniciativa también cuenta con el respaldo de otras figuras conocidas como John Legend, Susan Sarandon, Brandi Carlile, Alejandro González Iñárritu y Hasan Minhaj, quienes se sumaron para aumentar la presión pública hacia las autoridades federales y hacia el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

De acuerdo con un informe publicado en febrero por ProPublica, unas 3,500 personas han sido detenidas en el centro de Dilley, y más de la mitad serían menores de edad. El tema ha causado especial conmoción tras conocerse el caso de un niño de cinco años, arrestado junto a su padre en Minneapolis y trasladado posteriormente a estas instalaciones en Texas.

Organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido que la detención prolongada de menores puede generar daños psicológicos duraderos, sobre todo cuando las familias viven sin claridad sobre su futuro. Mientras tanto, la petición sigue creciendo y sumando voces que insisten en que ningún niño debería enfrentar su proceso migratorio tras los muros de un centro de detención.

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