Los rostros de Monseñor Óscar Romero en su beatificación

Por Alexander Bonilla

Era una mañana de sábado. El clima era agradable, soleado y tropical, muy característico de un verano más en San Salvador. Sin embargo, no era un día cualquiera: se percibía un espíritu y una atmósfera de alegría y entusiasmo. Los fieles creyentes en la causa de Monseñor Óscar Romero verían su legado elevado con su beatificación, un paso clave hacia su reconocimiento como santo de El Salvador.

Las calles de la capital, cercanas a la Plaza del Divino Salvador del Mundo, fueron cerradas desde el día anterior. Al acto fueron invitados líderes salvadoreños de distintos ámbitos: sociales, religiosos, políticos y empresariales. También destacaron los sacerdotes que promovieron la causa de Monseñor Romero ante el Vaticano.

En el lugar se congregó una multitud de personas que deseaban presenciar la ceremonia religiosa, a pesar de que esta se transmitía a nivel nacional. Caminar era casi imposible. Muchos asistentes pasaron la noche en las calles para asegurar un espacio y ser testigos de la beatificación, un hecho histórico que difícilmente se repetirá en mucho tiempo.

Un padre y su hijo mostraban un cartel con una de las frases más emblemáticas de Monseñor Romero: “Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”. Estas palabras, difundidas durante años por Radio YSuca, permitieron a niños, jóvenes y estudiantes conocer su legado.

Dos mujeres, visiblemente emocionadas, portaban una fotografía de Óscar Romero, a quien conocieron personalmente. La imagen representaba un recuerdo invaluable que conservan con cariño. Mientras tanto, los vendedores aprovechaban la ocasión para ofrecer afiches, llaveros y todo tipo de recuerdos con la imagen de la figura religiosa más importante para los salvadoreños, tanto a nivel nacional como internacional.

Al finalizar la ceremonia, en el cielo se formó un aro alrededor del sol, fenómeno que muchos interpretaron como un mensaje divino. Hay sentimientos y experiencias difíciles de explicar, pero es innegable que las palabras, acciones y el pensamiento de Monseñor Romero han trascendido generaciones en todo el mundo, consolidándolo como un mártir de la Iglesia católica y un símbolo de fe para El Salvador.

1 comentario en “Los rostros de Monseñor Óscar Romero en su beatificación”

  1. luz de maria paz velis

    Monseñor Romero se convirtio en la voz de los sin vos, el pueblo salvadoreño. Un martir, un beato, y al final un santo. No hay palabras para agradecer a Dios, por su persona que tambien fue, un hijo, un hermano, un amigo; San Miguel, y especialmente Ciudad Barrios ha sido cuna de grandes hombres, para sentirse orgulloso

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