Por Alexander Bonilla
La memoria de Óscar Arnulfo Romero volvió a iluminar las calles de San Salvador con una multitudinaria procesión que conmemoró el 46 aniversario de su asesinato. La actividad, retomada tras varios años de pausa, reunió a familias, jóvenes y adultos mayores que portaban velas como símbolo de esperanza y compromiso social.
El acto central tuvo lugar en la Plaza Divino Salvador del Mundo, un sitio cargado de significado histórico donde el legado del religioso sigue presente. Desde tempranas horas, los asistentes comenzaron a congregarse para participar en una jornada marcada por mensajes de fe, justicia y memoria colectiva.
Durante la ceremonia, líderes religiosos y representantes de distintos sectores destacaron la vigencia del pensamiento de Romero en la actualidad. El cardenal Gregorio Rosa Chávez subrayó la importancia de mantener viva la memoria histórica, mientras que otros participantes insistieron en el papel de la ciudadanía frente a los desafíos sociales actuales.
La procesión incluyó momentos simbólicos en los que la luz fue compartida entre los asistentes, evocando el llamado del arzobispo a la solidaridad y al compromiso con los más vulnerables. A lo largo del recorrido, se realizaron reflexiones sobre su legado, resaltando su mensaje de amor, justicia y rechazo a la violencia.
La conmemoración también se desarrolló en medio de reclamos persistentes por avances en la justicia relacionada con su asesinato. A pesar del paso del tiempo, para muchos salvadoreños, Romero sigue siendo una figura que inspira lucha social y esperanza, trascendiendo fronteras y generaciones.



