Por Alexander Bonilla
Los principales aeropuertos de Estados Unidos atraviesan una creciente presión operativa ante el impacto del cierre parcial del gobierno federal, una situación que ya se refleja en retrasos, largas filas y falta de personal en puntos clave del país.
En el Aeropuerto Internacional de San Francisco, decenas de vuelos registraron demoras durante la jornada del viernes, con interrupciones en rutas nacionales e internacionales. Autoridades aeronáuticas señalaron que los tiempos de espera tanto en pista como en puertas de embarque se han extendido, afectando a miles de pasajeros.
El panorama es similar en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, donde viajeros reportaron filas inusualmente largas en los controles de seguridad. La principal causa apunta a la escasez de agentes de la Administración de Seguridad del Transporte, quienes continúan trabajando sin recibir su salario completo debido a la falta de financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional.
La crisis no se limita a California. En Texas, aeropuertos como el Aeropuerto Intercontinental George Bush y el Aeropuerto Internacional Dallas/Fort Worth también experimentan retrasos considerables, especialmente en los filtros de seguridad, en medio del aumento de viajeros por la temporada de primavera.
De acuerdo con reportes oficiales, cientos de empleados han dejado sus puestos desde que comenzó la crisis presupuestaria, mientras que una proporción significativa del personal restante ha faltado a sus turnos, agravando la congestión en terminales aéreas.
El conflicto político en Washington sigue siendo el trasfondo del problema. El cierre del gobierno ha bloqueado recursos clave para agencias federales, incluyendo aquellas responsables de la seguridad aeroportuaria. La situación ha generado críticas cruzadas entre partidos, con figuras como Donald Trump responsabilizando a sus oponentes por el impacto en el transporte.
Ante este escenario, expertos recomiendan a los viajeros anticipar su llegada al aeropuerto, monitorear el estado de sus vuelos directamente con las aerolíneas y prepararse para posibles cambios de última hora, mientras persiste la incertidumbre sobre una pronta solución en el Congreso.



