Por Alexander Bonilla
Santa Clara, California — El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, encabezado por el artista puertorriqueño Bad Bunny, no solo marcó un momento histórico en la música latina, sino que también se convirtió en el escenario de una boda transmitida en vivo ante millones de espectadores en todo el mundo. Entre los protagonistas del inesperado momento destacó la novia, una joven originaria de El Salvador.
La ceremonia sorprendió al público cuando la pareja, que se encontraba entre los invitados del espectáculo, subió al escenario en medio de la presentación del cantante. Rodeados de bailarines, luces y la energía del evento deportivo más visto del planeta, los novios intercambiaron votos y sellaron su unión frente a una audiencia global.
El enlace matrimonial no fue solo simbólico. La ceremonia tuvo validez legal y contó con la participación del propio Bad Bunny como testigo, quien además celebró junto a los recién casados en un ambiente festivo que combinó música, baile y cultura latina.
✨ Una historia de amor que llegó al escenario más grande del deporte
Según trascendió, la pareja había invitado inicialmente al artista a formar parte de su boda. Sin embargo, el intérprete decidió llevar la celebración a otro nivel al integrarla como parte de su espectáculo en el Super Bowl, convirtiendo un momento íntimo en un evento histórico y mediático.
La presencia de la novia salvadoreña generó orgullo entre comunidades latinoamericanas, especialmente entre salvadoreños que siguieron el evento y celebraron la representación del país en uno de los escenarios más importantes del entretenimiento mundial.
Vestidos de blanco y visiblemente emocionados, los recién casados compartieron un beso ante el público del estadio y millones de televidentes, mientras el espectáculo continuaba con una mezcla de ritmos caribeños, invitados especiales y una producción visual que destacó la diversidad cultural latina.
🎤 Un medio tiempo que rompió esquemas
La inclusión de una boda real durante el espectáculo fue uno de los momentos más comentados del evento y reforzó el impacto cultural de la presentación de Bad Bunny, que apostó por combinar entretenimiento con historias reales.
La ceremonia convirtió el medio tiempo en algo más que un show musical: transformó el escenario en el lugar donde una pareja selló su compromiso ante el mundo, dejando una de las escenas más recordadas en la historia reciente del Super Bowl.



