Latinos se toman buena parte del Super Bowl

Por Alexander Bonilla

Antes de que ruede el balón y el mundo se paralice por unas horas, el Super Bowl ya se siente en español. En las tribunas, los colores de los equipos se mezclan con banderas, camisetas personalizadas y familias completas que llegaron desde distintos puntos de Estados Unidos y de América Latina para ser parte del evento deportivo más visto del año.

La presencia latina no es casual. La comunidad hispana se ha consolidado como uno de los públicos más fieles de la NFL, tanto en audiencia televisiva como en asistencia al estadio. Cada edición confirma la tendencia: más latinos ven el partido, más latinos viajan para vivirlo en persona y más marcas piensan en ellos al diseñar la experiencia del Super Bowl.

En el campo de juego, esa diversidad también se refleja en los equipos. Jugadores con raíces mexicanas, puertorriqueñas y sudamericanas forman parte de los rosters finalistas, llevando apellidos latinos al centro del escenario deportivo más importante del año.

La previa, además, se saborea. En restaurantes, estadios y fiestas privadas, la comida latina tiene un lugar protagónico. Tacos, empanadas y platos con sazón regional se combinan con uno de los grandes protagonistas del fin de semana: el aguacate. Su consumo se dispara durante el Super Bowl, convertido en ingrediente estrella de guacamoles, salsas y todo tipo de recetas que acompañan el partido, mientras su venta alcanza cifras récord en todo el país.

El interés latino también se refleja en la cobertura periodística. Decenas de periodistas de América Latina llegan a la ciudad sede para cubrir no solo el partido, sino todo lo que rodea al Super Bowl: entrenamientos, eventos, historias humanas y el impacto cultural del espectáculo, llevando el relato a millones de espectadores en la región.

Y como cereza del pastel, la música vuelve a marcar el pulso del evento. Bad Bunny encabeza el show del fin de semana, reafirmando el peso de la cultura latina en el escenario más grande del deporte y el entretenimiento, sin distracciones ni controversias, solo celebración.

Entre fútbol, tradición, sabores y micrófonos encendidos, el Super Bowl confirma que ya no se vive solo desde las gradas o la televisión, sino también desde la identidad latina que lo rodea y lo impulsa.

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