Por Alexander Bonilla
El fútbol americano profesional se prepara para una nueva cita con la historia. La NFL confirmó que Seattle Seahawks y New England Patriots serán los equipos que disputen el Super Bowl LX, el partido que definirá al campeón de la temporada 2025-2026 y que se jugará en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California.
El enfrentamiento no solo reúne a dos franquicias emblemáticas, sino que reaviva un duelo con cuentas pendientes. Seahawks y Patriots ya se vieron las caras en un Super Bowl memorable en 2015, cuando New England se impuso en un cierre dramático que aún permanece en la memoria de los aficionados.
Once años después, Seattle regresa a la final con la oportunidad de escribir un capítulo distinto.
Para los Patriots, esta nueva aparición en el Super Domingo reafirma su peso histórico en la liga. La franquicia de Nueva Inglaterra ha sido protagonista constante en la última década y busca ampliar su legado tras consolidarse como una de las dinastías más exitosas de la NFL moderna.
La sede del encuentro también aporta simbolismo. El Levi’s Stadium, casa de los San Francisco 49ers, vuelve a recibir un Super Bowl tras haber albergado la edición 50, consolidándose como uno de los escenarios más importantes del deporte estadounidense.
La final de la NFL se celebrará en un contexto marcado por el dominio reciente de equipos como Kansas City Chiefs y Philadelphia Eagles, campeones en varias de las últimas ediciones. Ese historial reciente demuestra el alto nivel de competitividad que ha caracterizado a la liga y anticipa un duelo de máxima exigencia.
Con millones de espectadores en todo el mundo y una expectativa creciente, el Super Bowl LX promete ser mucho más que un partido: será un choque entre tradición, revancha y ambición, en una temporada que encontrará su desenlace en el escenario más grande del fútbol americano.



