Por Alexander Bonilla
Una inusual llamada de emergencia movilizó recientemente a despachadores, oficiales y personal de control animal tras el reporte de un enorme reptil dentro de una vivienda. La alerta inicial hablaba nada menos que de un “dragón de Komodo”, lo que activó un operativo especial ante el posible riesgo.
Al llegar al lugar, las autoridades confirmaron que el animal había sido abandonado por antiguos inquilinos del inmueble. Debido a su tamaño, comportamiento agresivo y al desconocimiento inicial sobre la especie, el equipo diseñó un plan para asegurar al reptil sin poner en peligro a las personas involucradas.
Tras una evaluación más detallada, el supuesto dragón de Komodo resultó ser un joven varano del Nilo ornamentado, una especie que puede alcanzar hasta siete pies de longitud. Estos reptiles poseen mordidas potentes, garras afiladas y colas musculosas capaces de causar lesiones graves, por lo que expertos advierten que no son adecuados para cuidadores inexpertos ni, mucho menos, como mascotas para niños.
Finalmente, el animal fue trasladado de manera segura y quedó bajo el cuidado especializado del East Bay Vivarium, donde recibirá atención adecuada. Las autoridades aprovecharon el incidente para recordar la importancia de la tenencia responsable de animales exóticos y de no abandonar especies potencialmente peligrosas en espacios residenciales.



