La memoria flotante de Nueva York: Un viaje histórico y visual por el Desfile de Macy’s

Escrito por Alexander Bonilla

Fotos de Agencia Magnum

Antes de que los globos gigantes y las carrozas elaboradas vuelvan a tomar las calles de Manhattan durante la edición número 99 del Desfile de Acción de Gracias de Macy’s, una mirada al archivo de Magnum revela cómo este espectáculo ha quedado grabado en el imaginario visual de casi un siglo.

La historia del desfile comienza en 1924, cuando los propios empleados de Macy’s —muchos de ellos inmigrantes europeos— decidieron celebrar el espíritu festivo de su nueva patria con una procesión que mezclaba tradición, diversidad y un optimismo compartido. A excepción de su pausa obligada durante los años de la Segunda Guerra Mundial, entre 1942 y 1944, el desfile ha avanzado sin interrupciones, transformándose en un ritual que marca el inicio de las festividades de invierno en Estados Unidos.

En 1946, apenas un año después del conflicto bélico, el desfile resurgió con la misma alegría que se ve reflejada en las fotografías de Henri Cartier-Bresson. Su lente capturó a una multitud entusiasta, repleta de niños que miraban hacia arriba con asombro, en un momento inmortalizado también en la película Miracle on 34th Street de George Seaton. Estas imágenes no solo documentan un evento, sino también un país que buscaba reencontrarse con la esperanza.

Décadas después, otros maestros de la fotografía continuarían ampliando el imaginario visual del desfile. En una toma juguetona, Elliott Erwitt registró cómo los globos de personajes icónicos como Betty Boop y Snoopy parecían deslizarse entre los rascacielos, colándose entre ventanas y sorprendiendo a los espectadores desde posiciones imposibles. Sus imágenes, llenas de humor y humanidad, subrayan el carácter fantástico del evento.

En 1992, Burt Glinn aportó otra perspectiva: la de los neoyorquinos que, incluso bajo la lluvia, acuden fieles al encuentro anual. Su fotografía no solo muestra la inmensidad del desfile —hoy concurrido por alrededor de 3.5 millones de personas—, sino también la resiliencia de una ciudad que celebra, sin importar el clima, la continuidad de sus ritos colectivos.

A través de estas imágenes, el Desfile de Macy’s se revela no solo como un espectáculo festivo, sino como un espejo cultural de casi cien años. Una tradición que flota entre épocas, generaciones y estilos fotográficos, manteniendo intacta la magia que cada Acción de Gracias vuelve a sobrevolar Manhattan.

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