X enfrenta dudas globales tras estrenar etiquetas de ubicación en perfiles

Por Alexander Bonilla Paz

La plataforma X volvió a generar debate tras activar un sistema que muestra el país donde supuestamente está ubicada cada cuenta. La herramienta, presentada como un paso hacia una mayor transparencia, provocó reacciones divididas entre usuarios, investigadores y expertos en privacidad digital.

El cambio comenzó a notarse durante el fin de semana, cuando en el apartado “about” de distintos perfiles apareció un indicador con el país en el que estaría registrado cada usuario. La novedad se viralizó rápidamente al mostrar que varias cuentas que decían ser estadounidenses parecían operar desde países como India, Tailandia o Bangladesh.

Sin embargo, a pocas horas del lanzamiento, especialistas en ciberseguridad y ex empleados de la compañía señalaron que los datos podrían ser imprecisos o manipulables. El uso de VPNs, proxies o redes móviles internacionales puede alterar la geolocalización, lo que abre la puerta a errores o falsas atribuciones. Investigadores añadieron que incluso perfiles de periodistas mostraron ubicaciones recientes de viaje en lugar de su sede principal.

Ex trabajadores de X aseguraron que la idea había sido evaluada años atrás, pero descartada por temor a que fuese fácilmente burlada. También advirtieron que un mal actor podría simular estar en Estados Unidos y obtener una apariencia de legitimidad que no corresponde.

Además de las dudas técnicas, expertos en privacidad señalaron posibles riesgos para usuarios que dependen del anonimato, como activistas o personas perseguidas políticamente. La plataforma añadió un aviso aclarando que la precisión no está garantizada y que algunos proveedores de internet utilizan proxies sin intervención del usuario.

Desde la empresa, el jefe de producto pidió paciencia e indicó que los datos se actualizarán con el tiempo, asegurando que se trata de un “primer paso” para fortalecer la integridad de la plataforma. Aun así, la discusión continúa mientras analistas cuestionan si el mecanismo aporta transparencia real o si abre nuevas interrogantes sobre seguridad digital.

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