Miles de familias, artistas y residentes se dieron cita este fin de semana en el corazón de Fruitvale, en Oakland, para conmemorar el Día de los Muertos con una mezcla vibrante de tradición, cultura y comunidad. La celebración, considerada una de las más grandes e importantes del Área de la Bahía, llenó las calles de música, danzas ancestrales, altares coloridos y el característico aroma del palo santo.
El festival se desarrolló a lo largo de International Boulevard, donde comerciantes locales ofrecieron pan de muerto, tamales, artesanías y bebidas tradicionales. Los asistentes también disfrutaron de exhibiciones de autos lowrider, presentaciones artísticas y actividades para niños organizadas por grupos comunitarios.
Para los comerciantes y residentes, la masiva participación tuvo un significado especial este año. Semanas atrás, el temor a posibles redadas migratorias generó preocupación sobre la asistencia al evento, lo que llevó a otros festivales del Día de los Muertos en la región a cancelarse o reducirse. Sin embargo, la comunidad de Fruitvale decidió mantener la celebración, enviando un mensaje claro: la cultura no se intimida ni se detiene.
“Estamos aquí para honrar a nuestros seres queridos y para recordarnos que seguimos unidos,” expresó una organizadora local.
El festival concluyó sin incidentes y con una notable afluencia que reafirmó la fuerza de esta tradición y el espíritu comunitario que distingue a Fruitvale.



