Washington, 17 oct — Un nuevo criterio médico podría transformar la manera en que se mide la obesidad en Estados Unidos. Según un estudio publicado en la revista JAMA Network Open, casi el 70% de los adultos estadounidenses serían considerados obesos bajo una definición revisada que busca ir más allá del índice de masa corporal (IMC), cuestionado por su falta de precisión.
Durante décadas, el IMC —que clasifica como obesa a una persona con un valor igual o superior a 30— ha sido la referencia global para evaluar el exceso de peso. Sin embargo, especialistas advierten que esta herramienta no distingue entre grasa y masa muscular, ni considera la distribución del tejido adiposo.
El nuevo enfoque propone un sistema más integral: las personas serían clasificadas como obesas si presentan un IMC mayor a 40 o si combinan un índice alto con marcadores adicionales de exceso de grasa, como una relación cintura-altura elevada. Además, introduce dos categorías: obesidad clínica, cuando existen complicaciones médicas asociadas, y preclínica, cuando aún no hay síntomas visibles.
Aplicando este modelo a una base de datos nacional de más de 300.000 adultos, los investigadores detectaron un salto significativo en la prevalencia: del 43% con la medida tradicional al 69% con la nueva. Entre las personas mayores de 70 años, la cifra se eleva a casi el 80%.
El estudio también revela que unas 78.000 personas que antes no eran consideradas obesas ahora entrarían en esa categoría, y casi la mitad cumpliría criterios de obesidad clínica. Para los autores, el cambio podría ayudar a identificar a más personas en riesgo y facilitar intervenciones tempranas.
Europa sigue una tendencia similar, aunque con cifras más bajas
Mientras tanto, los niveles de obesidad en Europa también crecen, aunque sin alcanzar los niveles estadounidenses. De acuerdo con el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación, países como Rumanía (38%), Malta (36%) y Hungría (36%) lideran las tasas más altas entre hombres, mientras que Francia (10%) y Países Bajos (15%) muestran las más bajas.
En el caso de las mujeres, Rumanía vuelve a encabezar la lista con un 32%, seguida de Malta y Hungría (29%), mientras España se mantiene entre los países con cifras moderadas (13%).
Los expertos advierten que, con la nueva forma de medir la obesidad, el reto para la salud pública mundial podría ser aún mayor de lo que se pensaba.


