Líderes religiosos llaman a enfrentar las redadas migratorias sin violencia

En medio del creciente despliegue de fuerzas federales y estatales en Los Ángeles y otras ciudades de EE.UU., líderes religiosos de diferentes credos están alzando la voz en contra de las redadas migratorias impulsadas por el expresidente Donald Trump. Desde iglesias cristianas hasta templos budistas, sus mensajes coinciden en un llamado urgente a la resistencia no violenta como camino moral y espiritual ante la represión.

El reverendo Edward Anderson, pastor de la iglesia McCarty Memorial en Los Ángeles, se posicionó esta semana como “escudo humano” entre manifestantes y policías, convencido de que la fe exige actuar con firmeza frente a la injusticia. “El silencio ante la opresión es una forma de complicidad”, afirmó, mientras su congregación organiza vigilias y da asistencia legal y espiritual a migrantes amenazados por redadas del ICE.

Voces como la de la rabina Sharon Brous o la reverenda Jacqui Lewis han reforzado la idea de que la protesta pacífica no es pasividad, sino una herramienta poderosa para el cambio social. “Respondemos a la crueldad con valentía, al odio con amor”, expresó Brous durante una vigilia interreligiosa en el centro de Los Ángeles. Por su parte, Lewis aseguró que su congregación seguirá manifestándose como “Jesús lo haría: sin violencia, pero con claridad moral”.

Aunque algunos sectores evangélicos respaldan las políticas de Trump y su enfoque de “mano dura”, muchos otros religiosos insisten en que la compasión, la justicia y la acogida al extranjero son principios irrenunciables de su fe. Desde la arquidiócesis católica de Los Ángeles hasta comunidades budistas organizadas, hay un consenso creciente en que la espiritualidad debe manifestarse en las calles, junto a los más vulnerables.

Mientras las manifestaciones continúan y las tensiones aumentan, estos líderes religiosos se han convertido en referentes éticos en un momento crítico. Su mensaje: el cambio profundo no nace del odio ni de la violencia, sino del valor de actuar con humanidad, fe y convicción.

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