WASHINGTON, D.C.— En una sorpresiva y controversial decisión, el gobierno del expresidente Donald Trump ha prohibido a la Universidad de Harvard inscribir a estudiantes internacionales, revocando su participación en el Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVIS). La medida afecta directamente a los más de 6,700 alumnos extranjeros que actualmente estudian en la prestigiosa institución, incluidos miles de jóvenes latinoamericanos y una comunidad hispana que representa más del 9% del alumnado, según datos oficiales.
La orden fue comunicada por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien acusó a Harvard de incumplir con requerimientos federales sobre el monitoreo de estudiantes internacionales. En una publicación en la red social X, Noem sostuvo que la universidad «fomentó el antisemitismo y colaboró con el Partido Comunista Chino», aunque no presentó evidencia concreta al respecto. Para muchos analistas, esta decisión responde más a una estrategia política que a una preocupación legítima por la seguridad nacional.
Esta medida se suma a una serie de acciones del gobierno de Trump contra universidades que, según él, promueven agendas «radicales y antiamericanas». La semana pasada, su administración recortó otros 450 millones de dólares en subvenciones federales a instituciones educativas, en lo que se percibe como una ofensiva contra el sistema académico que ha cuestionado abiertamente sus políticas. La tensión con Harvard ha escalado desde hace meses, incluyendo demandas judiciales por parte de la universidad en defensa de su autonomía académica.
Para los latinos en Estados Unidos, especialmente aquellos con familiares que estudian o aspiran a estudiar en instituciones como Harvard, la decisión genera alarma e incertidumbre. Muchos de estos estudiantes, además de aportar diversidad cultural, invierten grandes sumas en matrículas y contribuyen de manera significativa a la vida académica del país. Ahora, se enfrentan al riesgo de perder su estatus migratorio si no encuentran otra institución dispuesta a recibirlos.
Harvard ha respondido con firmeza, calificando la medida como “ilegal” y reafirmando su compromiso con los estudiantes internacionales. En un comunicado, el portavoz Jason Newton subrayó que los jóvenes de más de 140 países, incluyendo Latinoamérica, “enriquecen profundamente a la universidad y al país entero”. Mientras tanto, la comunidad educativa y grupos defensores de derechos civiles evalúan posibles acciones legales para revertir lo que consideran un ataque directo al acceso equitativo a la educación.



